Académicos y emprendimiento… ¿una vía posible?

Patricia Esther Alonso Galicia, es profesora del Departamento Académico de Administración y Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.  [email protected] Publicado en el a.m., el  26 de Junio de 2016.

En el año 2013, aproximadamente un 18.2% de las actividades de investigación y desarrollo (I+D) de los países miembros de la OECD se realizaba en instituciones de educación superior. El conocimiento generado a partir de los resultados de muchas de estas actividades de investigación tiene el potencial de convertirse en nuevas tecnologías que puedan ser comercializables.

Es innegable el papel central de la universidad en los procesos de innovación dentro del esquema de la Triple Hélice (gobierno-universidades-empresas), sin embargo las universidades en diversas regiones del mundo, y en especial en América Latina, aún necesitan recorrer un largo camino para integrarse en los procesos de producción de bienes y servicios basados en estas invenciones. En este contexto, se ha sugerido que las actividades emprendedoras y la transferencia de tecnología de las universidades a la sociedad se puede facilitar si existe involucramiento activo de los inventores de la tecnología a través del fomento de un entorno emprendedor, en el que, el académico se sienta identificado y dispuesto.

Los científicos y académicos no sólo son importantes en términos de divulgación de nuevos conocimientos, sino también en los procesos de identificación de oportunidades de comercialización, ya que su posición les permite identificar con mayor facilidad licencias y patentes. Además, debido a su experiencia, suelen ser socios ideales para empresas que deseen comercializar la tecnología o el conocimiento en cuestión.

Debido a que la transferencia de tecnología depende generalmente de los esfuerzos individuales de los científicos, uno de los mayores obstáculos para que se concluya este proceso dentro de las universidades es la falta de voluntad entre estos académicos para divulgar sus invenciones. Por lo tanto, bajo estos argumentos, resulta relevante mejorar la comprensión sobre las razones que facilitan el involucramiento de los académicos y científicos en estas instituciones en las diferentes actividades emprendedoras, para seleccionar los métodos más apropiados para incentivar tal comportamiento.