Aprendizaje basado en emprendimiento

Rafaela Bueckmann Diegoli, directora del Departamento Académico de Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro.   [email protected]

En general, estamos acostumbrados a pensar en los cursos y talleres de emprendimiento como aquellos que tienen por objetivo apoyar a las personas a abrir su propio negocio. Sin embargo, un número cada vez mayor de programas de educación, especialmente en primaria y secundaria, tienen por objetivo desarrollar en los alumnos habilidades asociadas a la personalidad emprendedora, como: tolerancia al riesgo e incertidumbre, iniciativa, actitud favorable a la innovación, etc. Esto implica ver al proceso de emprendimiento como un medio y no como un fin en sí mismo.

El Aprendizaje basado en Emprendimiento puede definirse en actividades de enseñanza-aprendizaje que tienen algunos elementos en común, como pueden ser:

  • El alumno vive un proceso emprendedor caracterizado por la definición de la necesidad, la búsqueda y evaluación de la oportunidad, la definición y obtención de recursos, y por la implementación de una iniciativa que genere valor (no necesariamente una nueva empresa). La fase de implementación es fundamental y un gran elemento diferenciador en estas actividades. Aunque sea en modo “piloto”, la implementación de la iniciativa genera un mayor compromiso y una mayor percepción de riesgo por parte del alumno dada la necesidad de comprometer sus recursos (no necesariamente financieros).
  • El fracaso ha de entenderse como parte del proceso formativo, una posibilidad real que no debe ser penalizada. Es decir, en esta técnica didáctica el profesor ha de evaluar el proceso y dejar claro al alumno que una no-implementación bien argumentada (“fracaso”) resulta tan válida como una implementación exitosa. El “fracaso provocado” enseña el alumno tolerancia y resiliencia; siendo el profesor un importante apoyo para que el alumno se recupere de esta frustración. El rol del profesor está en delimitar los caminos que son válidos o no considerando las restricciones de recursos y los objetivos académicos del
  • Dos de los principales roles de un profesor son los de inspirar y motivar a los estudiantes. Es decir, el profesor debe ayudar el alumno a superar las barreras o dificultades encontradas durante el proyecto.
  • En esta técnica didáctica el alumno tiene mayor libertad y flexibilidad y, consecuentemente, mayor responsabilidad en su toma de decisiones. El alumno es, por tanto, el dueño del proceso formativo. El profesor lo orienta, pero el alumno es el que al final define el camino a seguir haciéndose responsable de sus éxitos y fracasos.

El desarrollo de competencias emprendedoras prepara a los jóvenes para ser agentes de cambio en la sociedad, independiente si se deciden o no por el camino empresarial. Por este motivo, las actividades que desarrollan estas habilidades son fundamentales en los programas de educación.