Argumentos y tres buenas razones para que la empresa se “arme” éticamente

Dra. Dulce Saldaña Larrondo, profesora del Departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.[email protected]

Hoy día el poder económico concentrado ha adquirido dimensiones inéditas, hace unos días Oxfam México publica la campaña IGUALES, donde a través de un informe se vuelve a poner en evidencia la desigualdad humillante que vive México, mientras el PIB per cápita crece a menos del 1% anual, la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplica por cinco.

Ya lo dice el reconocido pensador Bernardo Kliksberg “la desigualdad en el mundo es grosera e hiriente”. En un interesante artículo, el autor nos regala algunos datos que sustentan su afirmación: “un informe reciente del Stanford Center on Poverty and Inequality (2014) señala que el coeficiente Gini mundial que mide la distribución del ingreso es actualmente el más alto en tres décadas” y el otro dato interesante es que “según los informes de Naciones Unidas, el 53% de la riqueza generada en el mundo en los últimos 20 años ha ido al 1% más rico de la población”.

En esta misma tesitura se enmarca la exhortación apostólica del Papa Francisco, el Evangelii Gaudium (26/11/13), donde denuncia la desigualdad y señala: “No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos. Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esta Economía mata”.

Las críticas y demandas hechas por estos pensadores y organismos exigen que se revisen las formas en las que las grandes empresas generan exhorbitantes concentraciones de ingresos obtenidas en muchos casos a través de la exclusión como el salario mínimo, las acciones monopólicas en los mercados, la especulación financiera, elusión de impuestos vía los paraísos fiscales, pasando también por alto los desastres ambientales que estas mismas empresas provocan. Oxfam a partir del profundo análisis de la desigualdad extrema en México propone un programa para combatirla y una agenda para el futuro.

En palabras de Oxfam, es hora de cambiar las reglas del juego, tanto económicas como políticas, que benefician a unos cuantos. Considero que aunque el trabajo debe de ser de todos, nos centramos hoy en el quehacer de la propia empresa, por lo anterior me referirié a las tres buenas razones para alienarse a las buenas prácticas empresariales que propone la experta en Ética Empresarial, Adela Cortina: en primer lugar afirma que la actividad empresarial no puede estar más allá del bien y del mal. “No se puede hacer empresa maximizando el beneficio caiga quien caiga”. En segundo lugar, afirma que la ética es rentable para las empresas. “Una empresa que se arma éticamente y tiene en cuenta a los grupos de interés tiene más posibilidades de mantenerse en el futuro, genera confianza”. Y la tercera razón es porque “sin empresas éticas no hay una buena sociedad, claro está.