Ciudadano global o glocal

Joel Angel Bravo Anduaga es profesor del Departamento de Relaciones Internacionales del  Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.     [email protected] Publicado en el AM, 1 de junio, 2016

 

En un curso de Ciudadanía y Democracia que este verano se imparte en el Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro, se abordó la discusión entre ser un ciudadano global o un ciudadano glocal. La discusión priorizó el aspecto práctico, más que el teórico y se vertieron interesantes puntos de vista que merecen compartirse pues trascienden el aula.

 

Se presentaron posiciones que sostenían la idea de que un ciudadano global está muy lejos de poder concretarse. Lo anterior, debido a la actual dinámica social, económica y política a nivel planetario. Las particularidades pesan más en un mundo convulso. El miedo al otro, a lo diferente, cada vez se extiende en territorios en donde la diversidad era un estandarte. Se hace referencia lógicamente a la Unión Europea, zona que en la actualidad se encuentra en una crisis multidimensional que amenaza seriamente a su proyecto integrador y en el fondo a una Ciudadanía Global.

 

Ahora ser un ciudadano glocal se posiciona más en el imaginario. En la discusión del aula se presentaron argumentos que defendían y que criticaban a esta opción. Por una parte, se sostuvo que en ese término se contemplaba al mismo tiempo la diversidad y la particularidad, lo único y lo común, lo local-regional y lo global. Sin embargo, hubo posiciones que hacían notar que lo glocal contenía una división, necesaria en un principio, pero dañina en el futuro, pues impediría llegar a la concreción de caracterizar y concretar el proyecto de un ciudadano global, quien no tendría problema en hacer suya la diversidad, quien pudiera ser divergente y convergente en varios aspectos.

 

De tal suerte, lo glocal podría no superar esa división (global/local), pues siempre estaría el riesgo de que lo local se imponga, como está sucediendo en Europa occidental con la crisis de migrantes en la que está inmersa. Los ciudadanos alemanes, franceses, holandeses, suecos, daneses y gran parte de los austriacos optan por líderes que, en el discurso, garantizan la seguridad inmediata. Esta situación incuba un gran problema en el mediano y el largo plazo. En la clase, se puso sobre la mesa la tesis de que un ciudadano global ya actuaría, de forma natural, en una dinámica inclusiva y participativa. Sin embargo, las condiciones parecerían que no son las mejores para que se piense en lo global. Esta es una breve síntesis de una discusión en el aula realizada por seres humanos (ahora alumnos) que diseñarán parte de un futuro, de aquí a los próximos cincuenta años.