Crítica al reinado del prejuicio

Publicado en El Financiero, 21 de marzo, 2016. Joel Ángel Bravo Anduaga es profesor del Departamento de Humanidades y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.                       [email protected]

En varias oportunidades en lo que va de este siglo, diferentes medios de comunicación han tratado de revivir la idea de una “Guerra Fría” como el escenario dominante a nivel global. Voces a favor y en contra presentan sus argumentos, para el uso y a veces el abuso de ese imaginario aplicado a la comprensión y el análisis de los fenómenos mundiales.

La división que se presentó en el mundo, desde el fin de la 2ª Guerra Mundial hasta la denominada “caída del Muro de Berlín”, si bien implicó aspectos políticos, económicos, militares, etc., se basó en el fondo en una disputa por la superioridad entre las dos ideologías dominantes. Actualmente, la realidad parece ser mucho más compleja, situación que exige el uso de marcos de comprensión y análisis, más elaborados, pero sobre todo menos prejuiciados.

Se hace referencia en los prejuicios, viejos acompañantes de la humanidad, que si bien tienen utilidades, en la historia reciente no hacen más que entorpecer la búsqueda y construcción de puentes entre los seres humanos. Desde las precampañas presidenciales en los Estados Unidos hasta la crisis de refugiados en la que está inmersa gran parte del continente europeo el prejuicio parece reinar. Candidatos y dirigentes políticos se posicionan mediáticamente, sea en América o Europa, con discursos que encierran un alto nivel prejuicioso. Tal pareciera que no se desea el entendimiento, sino la confusión.

Javier Cercas en un semanario español recientemente invitaba a hacer una reflexión tendiente a comprender a los terroristas y cuestionaba las declaraciones del primer ministro francés, Manuel Valls, quien descalificaba a principios de año alguna posibilidad de explicación, porque explicar significaría disculpar, de acuerdo al premier galo.

Si se busca una explicación entonces podríamos comenzar a comprender. Una de las características más relevantes del ser humano es el pensar, lo que nos lleva a buscar explicaciones y así comprender este mundo. Si se rechaza desde el principio la posibilidad de pensar, entonces nunca vamos a comprender y el prejuicio en las decisiones y acciones será el triunfador.

Lo que menos necesita el mundo son dogmatismos, si bien en el discurso político parecen ser los invitados infaltables, siempre será necesaria su contraparte. Se necesitan voces que eviten los discursos únicos, las verdades totales que no son más que estrategias para infundir temores y/o miedos a la población.

¿Y si nos preocupáramos por conocer más al “otro”, en lugar de atacarlo y/o denostarlo?, con el fin de entender, comprender y así proponer.