Cuando el salario ya no alcanza

Claudia Leal García profesora del departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro      [email protected]

Si bien es cierto que el fin de lograr ser más competitivos es a la larga llevar a la población a mejores niveles de vida, en el corto plazo no podemos echar las campanas al vuelo. Todavía hay muchas variables que no podemos perder de vista y que de igual manera deben servir de instrumento para guiar el diseño de las políticas y acciones tanto gubernamentales como empresariales.

El Consejo Nacional de la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) construye entre otras estadísticas el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP) que mide de manera trimestral el comportamiento del porcentaje de personas que no puede adquirir la canasta alimentaria con el ingreso de su trabajo; si el índice sube, aumenta el porcentaje de personas que no pueden comprar una canasta alimentaria con sus ingresos.

Este indicador que tiene su punto de partida en el primer trimestre del año 2005, muestra a nivel nacional, una clara tendencia hacia arriba que se magnifica a partir del segundo trimestre del 2008, fecha en que se empiezan a registrar los efectos de la recesión mundial.

Querétaro no encabeza la lista de los estados cuyo ITLP han crecido mayormente, pero está entre los 8 estados cuyo ITLP ha crecido entre 15 y 30% desde el primer trimestre del 2005 y el último del 2012. Guanajuato, nuestro vecino y con quien compartimos un corredor industrial importante para el país, sí se identifica entre los ocho estados de la república con el mayor incremento de este índice en los últimos 7 años.

No hay forma de entender el comportamiento de los salarios sin referirnos al mercado laboral de la región. En términos reales, los salarios no pueden crecer si la productividad de la mano de obra no se incrementa o si no se crean los empleos suficientes como para darle cabida a una población económicamente activa (PEA) cada vez más grande.

Por el lado de la demanda de mano de obra, la productividad del trabajo se elevará si los trabajadores tenemos más o mejores bienes de capital con qué desempeñar nuestro trabajo. Según estimaciones del IMCO la inversión total por PEA en el estado de Querétaro creció de los $4000 hasta los $7,487 dólares en el 2008, lo que significaba $2,488 dólares más que el promedio nacional. La recesión del 2008 apoyó la reducción de ese indicador y actualmente, el estado contabiliza cerca de $6107 dólares de inversión por trabajador, misma que aunque está por arriba de la estadística nacional, no se encuentra entre los 3 estados que encabezan este indicador, ni ha logrado recuperar al menos la inversión que se hacía antes de la crisis. Por su parte, el estado de Guanajuato, mantuvo también una tendencia creciente hasta 2008, cuando alcanzó $4900 dólares por PEA. Actualmente esta cifra alcanza los $4300 dólares, lo que hace lo estar prácticamente en la media nacional.

Por otro lado, más innovación tecnológica y mejores vínculos entre los diferentes sectores resultan esenciales para incrementar la productividad de una región y asegurar un desarrollo más rápido.

Actualmente Querétaro cuenta con 17 centros de investigación (de acuerdo a CONCYTEQ) y de acuerdo al CONACYT, en 2012 Querétaro contó con 453 de los investigadores inscritos en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Guanajuato tiene 8 centros de investigación (de acuerdo a CONCYTEG) y un total de 609 investigadores del SNI. Asimismo, según datos para 2011 del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), Guanajuato produjo casi el 9% de las solicitudes de invenciones mientras que el 2.5% fueron de origen queretano.

Por el lado de la oferta de mano de obra, la población económicamente activa nacional creció en promedio anualizado entre 2005 y 2010 cerca del 1.8% mientras que en el estado de Querétaro lo hizo a tasas del 2.2% y Guanajuato a una tasa de alrededor del 1.3%.

Resulta claro que los esfuerzos por parte de las empresas aún siguen siendo insuficientes, dado el fenómeno de migración interna que estamos viviendo en conjunto en los dos estados. No queda más alternativa que lograr el crecimiento en la región a través de la atracción de inversión y de una mejora en la productividad, basada no sólo en el conocimiento sino en la consolidación de un sistema regional de innovación congruente con un papel más activo de los diferentes sectores. Es indudable que la región requiere con rapidez no sólo mas empleos sino también mejor remunerados si queremos reducir las presiones sociales que implica el tener bajos e insuficientes salarios.