Dejemos de hacer lo correcto

Oscar Rodrigo Cárdenas Mendoza, profesor del Departamento de Emprendimiento  del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.

Conforme las empresas se desarrollan, crecen y van logrando su transición de pequeñas a medianas y a grandes, y se empiezan a sofisticar, los cuestionamientos internos se van transformando de lo operativo a lo estratégico. Los ¿cómo hacerlo? Empiezan a desvanecer y dan pie a los ¿cómo hacerlo correctamente? Y en la búsqueda por encontrar esta eficiencia, los estrategas se inclinan en las teorías de administración que dictan cómo se debería operar una compañía para maximizar los retornos, es decir, cuál es la forma “correcta” de hacer las cosas.

Compañías como Unilever, Coca-Cola, P&G, PepsiCo demuestran que esta forma de administrar, la forma “correcta”, rinde beneficios tangibles a las compañías que tienen la disciplina y capacidades para ejecutarla y seguir los procesos mecánicos desarrollados para entregar el mismo producto consistentemente. Sin embargo, considero que en este punto existe un apartado fundamental y apasionante, ninguna de esas marcas encontró su “Core Business” (su producto estrella de donde proviene una parte sustancial de su ingreso) a través de procesos de administración clásicos como ahora los conocemos, quizá ni existían.

Knorr inició vendiendo achicoria a la industria del café, Pepsi y Coca nacieron en una farmacia, P&G vendiendo velas y jabón. El mismo Jobs empezó armando computadoras Apple en su garaje. ¿Por qué entonces queremos enfocarnos en hacer las cosas “correctamente”? ¿Qué nos lleva a pensar que el método del libro es mejor que el método que usamos? Ese pensamiento homogeniza la creatividad administrativa y la convierte en un “Commodity”. Dejemos de preguntarnos “¿Cuál es la forma correcta?” Eso no existe. Cuando veo chicos de 23 años creando sus empresas y siendo exitosos, mi lectura es que ya no hay expertos, sólo personas. Ya no hay formas correctas, sólo estilos.

¿Saben cuál es la forma correcta de estimar la participación de mercado de los refrescos? Gastando una fortuna en Nielsen o en estudios de paneles de hogar. ¿Saben cómo hacía Warren Buffet en su juventud? Pidiéndole a los tenderos que le guardaran las corcholatas y contándolas.