Del salario mínimo al ingreso básico, universal garantizado

Elsa Ontiveros es profesora en Relaciones Internacionales y Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.    [email protected]           Publicado en “El Financiero” el 10 de octubre del 2016.

En México, el salario mínimo actual sigue en menos de 80 pesos por una jornada laboral que según el artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo, indica que deberían de alcanzar para que un jefe de familia cubra las necesidades familiares, materiales, sociales y culturales de sus hijos. No es novedad que 80 pesos no alcance ni tan sólo para el transporte de una persona que deberá trasladarse de ida y regreso a trabajar. Una de las soluciones mundiales que se encuentran explorando y piloteando en varios lugares, es el Ingreso Básico Universal (UBI por sus siglas en inglés). El UBI es una medida sencilla y minimalista que ataca directamente a la pobreza. Los diferentes programas y proyectos gubernamentales para reducir la pobreza, tienden a ser burocráticos, costosos e ineficientes.

El UBI regresa al concepto de que si alguien está en situación de probreza, su urgencia principal es recibir dinero, simple y sencillo. Diferentes iniciativas como Givedirectly (iniciativa que consiste literalmente en donar dinero que les llegará a personas en situación de pobreza) y Y Combinator (quienes pretenden otorgar de mil a dos mil dólares al mes para cualquier cosa), se encuentran experimentando. La razón detrás no es solamente la pobreza sino las tendencias en las siguienes dos décadas que indican que al menos 50% de los trabajos en Estados Unidos, y consecuentemente en otros países, serán reemplazados por automatización o robots. Esta tendencia inició en el 2007 donde se identifica que la economía sigue “creciendo” y el número de empleos no está aumentando al mismo ritmo. Estos experimentos reportan diferentes evidencias: en pueblos africanos remotos, la pobreza extrema se comienza a aliviar sin haber tenido un incremento en alcoholismo. Se calcula que muchas personas pueden dejar de ser productivas solamente y se requeriría que un 10% de éstas, fuera productiva para sobrellevar a las demás. También se reporta que varias personas disminuyeron sus horas laborales, y esto se encontró directamente relacionado con su vida familiar, ya que eran las personas que tenían niños pequeños.

En algunas comunidades de África se encontraron con que las personas no aceptaron el donativo ya que lo veían con desconfianza, este es un tema por explorar y no lo veo tan lejano en el caso de México. Por ejemplo, en la sierra de Chihuahua cuentan que en una ocasión huba una terrible sequía y se trató de apoyar a las comunidades indígneas donándoles cajas y cajas de sopas instantáneas. La comunidad se unió y decidió no tomarlas, ya que en su cultura recibir un regalo es indicador de dar un regalo potencial a futuro, y el tamaño y cantidad de alimentos a recibir les pareció imposible de reciprocar (después de todo la palabra que dicen al pedir dinero en las calles “Korima” no significa dinero sino “comparte”). Si le interesa más del tema, lo invito a mentenerse informado en el sitio basicincome.org.