Dinero alternativo, más allá del peso y el dólar

Prof. Elsa Ontiveros, Departamento de Relaciones Internacionales y Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected] Twitter: @TrasceSocial @elsaontiveros. Publicado en el a.m., 17 de julio de 2016.

Como principio, el dinero que usted tiene en su bolsillo está basado en la confianza. Nacemos, crecemos y generamos dinero que nos permite pagar nuestras cuentas e intercambiar nuestro trabajo por servicios y cosas que necesitamos. Sin embargo pocas veces nos preguntamos qué lo respalda y qué representa este papelito, la respuesta es precisamente en que confiamos que el banco se hace responsable del valor del dinero. La moneda como tal nace para, como humanidad, dar un paso más allá de trueque. Si bien las monedas aún siguen siendo usadas en territorios determinados, el comercio exterior con su conectividad física y virtual ha creado un mayor flujo de estas a nivel mundial. Una de las monedas alternativas más visibles que se nos viene inmediatamente a la mente es el Bitcoin, que se consolida en el 2008. Esta moneda nace en el espacio virtual, el principio es que si bien a un desarrollador le pagarían en pesos la venta de un dominio es posible que ese mismo desarrollador tenga que gastar ese mismo dinero para la renta de un servidor, por lo que se deduce de alguna forma que si hay cierto intercambio (tipo trueque) no se necesitan pesos en el espacio virtual. Y es precisamente ahí en donde nace esta idea del dinero virtual. Para el 2009, el Bitcoin se lanza a nivel mundial basado en un sistema de usuario-a-usuario (peer-to-peer “P2P”).

Uno pensaría que una moneda alternativa como la mencionada anteriormente no tendría éxito, y sí, tuvo muchas críticas, sin embargo al día de hoy cada Bitcoin tiene un valor de 11,490.30 MXP y se acepta en varias tiendas, cabe mencionar que el Bitcoin ya no es la única criptomoneda. Algunas entidades financieras en México y otros países no “reconocen las monedas alternativas” porque dicen que no tienen ningún tipo de respaldo (más que el virtual), sin embargo a medida que emigramos nuestra humanidad a internet, las criptomonedas seguirán funcionando. Por cierto, cabe aclarar que el papelito de su bolsa no está respaldado en el oro desde hace muchas décadas, como algunos inocentemente podríamos creer (esto tiende a ser obvio en las devaluaciones como la del 94). También existen otro tipo de monedas alternativas, las monedas comunitarias que promueven el comercio y la producción local. En México tenemos decenas de casos de monedas comunitarias como el Tlaloc, el Fausto, Itacate, Kuni (Qro), Mezquite, etc. Una de las más mencionadas es el Túmin que se maneja en Veracruz para reactivar la economía local, usando los principios económicos igualmente, basándonos en un sistema de confianza.

Muchos usuarios de las monedas comunitarias las usan como alternativas al peso, y de esta forma se deposita nuevamente la confianza en la comunidad y esto, reportan, genera hermandad. Es importante mencionar que según Forbes, el Túmin tiene una denuncia del Banco de México, aunque recordemos que estas monedas no se verían afectadas en relación al tipo de trueques locales y su valor comparado cuando enfrentamos una crisis económica como país, desde mi punto de vista haciéndolas más seguras. Como punto final es importante mencionar que las monedas comunitarias tienden a evitar una acumulación excesiva de capital, lo que hace que circulen más fácilmente (generalmente pierden todo valor después de cierto tiempo establecido, por lo que conviene vender y gastar lo mismo, reactivando el intercambio local o la economía local sin “dinero”, a lo cual se le puede denominar como economía social).