Economía circular: Reparar y reciclar vs obsolescencia programada

Publicado en el a.m., 13 de marzo del 2016.  Elsa Ontiveros Ortíz  profesora del departamento de Humanidades y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.     [email protected]    twitter: @elsaontiveros

La obsolescencia programada quiere decir que cada producto que adquirimos tiene un “tiempo de uso limitado”. La mayoría de los productos, para reducir su costo de producción y avanzar en ventas, han que tenido que sacrificar la calidad, entre otras cosas. El que un producto tenga un tiempo de expiración, quiere decir que muy probablemente tendremos que comprar una lavadora nueva aproximadamente cada 8 años, aún cuando hay personas que reportan que las lavadoras de los años 50s aún siguen trabajando. De esta forma, las compañías pueden seguir produciendo y nosotros, los consumidores, seguiremos comprando refrigeradores, lavadoras y estufas, que desechamos cual servilletas a pesar de sus dimensiones. Extender el tiempo de vida de un producto, al inicio pudiera parecer como algo peligroso para la industria, sin embargo comienzan a haber movimientos que nos indican lo contrario. Las generaciones que han crecido educadas en cuestiones medio ambientales y derechos humanos desde la primaria, comienzan a exigir productos de calidad, que sean durables y de preferencia que se “deban comprar una sola vez”. En el 2015, el decreto Francés no. 2014-1482 impide que la industria planee obsolescencia en sus productos. La definición de obsolescencia planeada, en este caso, es cuando al consumidor le convendría más comprar un artículo nuevo que reparar el que ha dejado de funcionar. Esta tendencia pretende extenderse a toda la manufactura de la región europea. Por otro lado, en el caso de la industria de la moda (que por definición entra en este tema y la cual es toda otra historia) algunas marcas están tratando de integrar estas tendencias. Por ejemplo, la marca Nudie, que vende jeans, te envía gratis un kit de reparación en caso de que tus jeans finalmente se rompan. Otra opción para todos aquellos frustrados de no saber qué es de calidad -porque en casi ninguno de los productos que compramos se nos indica su “tiempo de vida” a pesar de que sus productores lo saben- es el sitio buymeonce.com; si bien el sitio es solamente para compras en Estados Unidos y en Reino Unido, este nace precisamente porque su creadora se encontraba en esa situación: queriendo comprar menos y de mejor calidad para tener que tirar menos cosas a la basura. En su sitio te puedes encontrar marcas como Dr. Martens y Timberland en calzado, ollas Le Creuset para la cocina, y marcas de ropa como Patagonia (que tiene la certificación de Empresa B), así como juguetes de madera o de plástico reciclado. Todo lo anterior podría ser parte de lo que hoy se conoce como la Economía Circular, que consiste en comprar productos que cuando llegan a su fin de vida se puedan regresar al mismo distribuidor de quien lo adquirimos. De esta forma el distribuidor tendrá más cuidado en hacer los objetos más durables, con mejor diseño e incluir diseños modulares. Los diseños modulares, en el caso en particular de tecnologías como computadores o teléfonos celulares inteligentes, consiste permitir que se adapten nuevos módulos que extiendan la vida uso del producto, como lo serían entradas de tarjetas de memoria, u otro hardware que extienda el uso del producto. Un proyecto interesante es el project ARA de Google, que consiste en un teléfono que puede ser “diseñado” no solo en software sino en hardware, esto quiere decir que tu escoges qué necesitas. Este celular se “arma” como si fuera un lego, y tu decides qué necesitas más, ¿una mejor cámara? ¿más volumen? ¿más capacidad de memoria?, todo esto puede variar según el usuario. Así mismo, como todas las piezas son modulares, cuando alguna deja de funcionar, solamente se reemplaza esa pieza, sin descartar todo el celular. Otro ejemplo que aún no hemos visto, sería por ejemplo en la industria automotriz, todos sabemos que al comprar un auto nuevo en una agencia, solo debemos manejarlo una cuadra para que este se devalúe en un 20%, si bien no nos faltan talleres mecánicos no es un secreto que los autos duran menos que antes. Se descompone, lo vendemos hasta que llega a ser chatarra. Lo ideal sería que la misma marca a la que lo compramos pueda “recibir” el producto una vez que su uso se haya expirado, esto porque quien manufactura sabe exactamente en dónde y qué elementos de ese auto pueden ser reutilizados. En un mundo perfecto el auto sería desensamblado y actualizado, mientras el usuario podría obtener un crédito atractivo para adquirir un nuevo modelo, y hacer que al consumidor le sea más atractivo regresar el auto a su productor que venderlo a un segundo usuario. Este modelo de regresar lo que hasta hoy llamamos “basura” a quienes lo producen, podría ser un gran ahorro para productores y consumidores, ya que sin ambos nunca podremos alcanzar un estándar sustentable.