Educación y Política en Emprendimiento

El Dr. Dante Benito Castro es profesor asistente del departamento de Administración y Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected]

En los últimos años, México y otros países han experimentado un aumento en la promoción hacia el emprendimiento. Este impulso se puede observar desde varias perspectivas, sin embargo, dos de ellas se destacan por el impacto potencial que pueden tener en la sociedad: la educación y las políticas públicas.

Por supuesto, ambos esfuerzos son importantes y plausibles. Sin embargo, varias preguntas sobre la eficacia de estos esfuerzos quedan aún sin resolver. Por muchos años, se ha mantenido la pregunta sobre la verdadera posibilidad de educar académicamente a las personas para volverlas emprendedoras. Por otro lado, también han existido cuestionamiento sobre la posibilidad de crear emprendedores “por decreto” a través de invertir en programas que promuevan la creación de nuevas empresas.

En los años por venir, y ante los nuevos paradigmas que están conformando el futuro de las relaciones económicas a nivel mundial, posiblemente crecerá nuevamente el interés sobre los esfuerzos que se vierten en la sociedad para promover el emprendimiento, ya sea a través de la educación o de la promoción gubernamental.

La razón por la cual este interés podría nuevamente crecer se encuentra relacionada con la potencial recepción de personas que tuvieran que regresar a México tras haber vivido y laborado por algún tiempo en otros países. Algunos de estos individuos podrían encontrar oportunidades en el mercado laboral, sin embargo, algunos otros posiblemente tendrían que optar por un emprendimiento generado por la necesidad de mantener un ingreso, y no tanto por una oportunidad para invertir un capital ahorrado en algún negocio que haya sido muy planeado a través de los años. En cualquier caso, los esfuerzos de las universidades e instituciones tendrán que revisar, ahora más que nunca, las prácticas que han dado resultado para mantenerlas y mejorarlas, así como

también se tendrían que revisar todas aquellas iniciativas que han desperdiciado recursos y talentos al no impulsar emprendimientos de largo plazo.

La coyuntura actual, obliga a pensar estratégicamente en la forma en que el potencial capital humano que estará buscando un sitio en la economía mexicana tendrá que ser acomodado. El esfuerzo exigirá agilidad e inteligencia para no caer nuevamente en programas de corto plazo que no aseguren la viabilidad o continuidad de nuevos negocios establecidos. Es precisamente un momento que se debe ver más como una oportunidad, y no como un nuevo problema con el que se debe lidiar.