El emprendedor como protagonista de la creación de empresas.

Patricia Esther Alonso Galicia es profesora del Departamento de Administración y Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey, Campus Querétaro. Correo: [email protected]

Emprendimiento es una palabra muy utilizada hoy en día, podemos observar que en el discurso de organizaciones internacionales, gobiernos y académicos, esta palabra se aborda de forma regular y bajo una premisa común: la creación de empresas es relevante para el desarrollo económico. Sin embargo, son muchas las ideas y aún más las cuestiones que surgen en torno a la forma en que los individuos inician el “camino emprendedor”. Como fenómeno, el emprendimiento contiene dos dimensiones: una acción y un proceso, la naturaleza del emprendimiento de acuerdo a Schumpeter, puede concebirse como una “innovación creativa”, pero también es un estado constante de búsqueda de oportunidades (Kirzner).

Al reconocer, entonces, que el principal motor del emprendimiento es la figura del emprendedor, descrito como el individuo que ejecuta una acción y pone en marcha un proceso, inevitablemente se llega a la pregunta de si los emprendedores nacen o se forman. Cuando uno se inmersa en el campo del emprendimiento surge la noción de que hay algo distintivo en los emprendedores. Es innegable el hecho que existe algo especial en estos individuos que los hace ir un paso más allá de ser simplemente dueños de una empresa; existen actitudes y creencias críticas que explican y, aún más, predicen el comportamiento y el pensamiento emprendedor.

El emprendimiento visto como un proceso de acción humana, conlleva un gran potencial, el proceso que viven es sin duda, un camino complejo que constituye un intenso reto para quienes optan por él. Pone a prueba la voluntad y las capacidades de una persona, y aún así la combinación correcta de estos elementos no garantizan el éxito y la supervivencia de las iniciativas emprendedoras. Las dificultades que enfrentan los individuos al principio del proceso son muchas, como explorar el mercado en busca de una oportunidad económica o la gestión de recursos, en especial los escasos, razones por las cuales muchos individuos pueden desalentarse. Pongamos de vuelta en el centro del fenómeno de creación de empresas a los individuos.