¿El retorno extremo al proteccionismo y nacionalismo? Más allá de las elecciones francesas

Verónica Yepes Moreno es alumna de Relaciones Internacionales, en coautoría con el profesor Joel Angel Bravo Anduaga, del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro

El retorno al proteccionismo y nacionalismo extremo está en vías de consolidarse como tendencia en el escenario político internacional. El recién elegido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, es quizás el principal y más contundente ejemplo de dicho fenómeno, con sus políticas proteccionistas, anti-inmigración y su deseo de, tal como él dice, “hacer a América grande de nuevo”.

En una perspectiva más amplia de análisis, más allá de Trump y de la inquietud que pueda generar lo imprevisible de su actuar como líder del país más poderoso del mundo; es la predilección actual por la extrema derecha lo que más temor causa en los ámbitos político, económico-financiero y social. Francia es quizás el siguiente país en la línea para entregar sus esperanzas políticas a esta corriente. Los resultados de la primera vuelta de sus elecciones presidenciales reafirman el aumento de simpatizantes de los discursos proteccionistas y nacionalistas.

La mayor parte de los analistas políticos predicen que Marine Le Pen perderá la segunda vuelta electoral pues, su rival, Emmanuel Macron la vencerá en los comicios definitivos. Sin embargo, Le Pen ha instrumentado una audaz estrategia al anunciar que dejaba la presidencia de su partido, con el fin de proyectar la percepción de ser la candidata presidencial de todos los franceses. La efectividad de esta decisión se verá en los resultados de la segunda vuelta electoral. No obstante, el mensaje es claro, Le Pen se ha presentado y lo seguirá haciendo, como la candidata que representa a la población inconforme; la que está molesta y al mismo tiempo temerosa y que considera que la opción del nacionalismo extremo, proteccionista y anti-migrantes va a restituir una paz social que ha sido afectada en los últimos años.

Si se etiquetan de extremas las políticas de Trump, lo que se podría observar en Francia y en otros países europeos sería el aumento de una radicalización, en el discurso y en las acciones, llevando a otros límites la tradicional pugna política entre el conservadurismo y los llamados movimientos progresistas. Los franceses extenderán este escenario más allá de la 2ª vuelta electoral presidencial del 7 de mayo, pues estará presente tanto en las legislativas del mes de junio, como en la renovación de la mitad del senado galo en septiembre próximo. En el posicionamiento dentro del gran tablero de la política mundial, parece que la denominada “extrema derecha” lleva la delantera. Se verá la respuesta de la ciudadanía a esta tendencia en los próximos meses.