El “terrorismo” de nuestro siglo

Marisol Reyes Soto es profesora del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.  [email protected]   

Los retos que enfrenta el escenario internacional del siglo veintiuno son distintivos de una nueva era post-industrial caracterizada por los avances en diferentes ramas del saber científico y tecnológico, así como, la inexorable globalización de las comunicaciones y los servicios. Hoy en día las fronteras geográficas se han desvanecido y los espacios virtuales nos han acercado como nunca antes.

Sin duda alguna, la era cibernética ha dado lugar a la formación de un espacio colectivo de múltiples oportunidades, pero también, tristemente, es una plataforma que  puede amenazar la seguridad de los individuos y de naciones enteras. Concentrándonos específicamente en sus manifestaciones políticas, es cada vez más evidente el impacto e influencia que han ganado las acciones relacionadas con el activismo, el hacktivismo y el terrorismo cibernético.

El activismo se refiere esencialmente a las acciones que se realizan cotidianamente a través de internet para apoyar una causa o una agenda, sin que estas sean necesariamente disruptivas. Actividades tan comunes como crear blogs y páginas en la red; pedir apoyo a cartas o peticiones por las redes sociales; o invitar a manifestaciones, entrarían dentro de esa categoría. Por lo que toca al hacktivismo, el nivel de operación es más sofisticado y restringido a especialistas en la materia. Básicamente implica la aplicación de técnicas de sabotaje de baja intensidad contra sitios de internet o páginas electrónicas de gobiernos o entidades internacionales. Los ataques de éste tipo se generan a través de la inclusión de imágenes o mensajes que alteran los contenidos de espacios oficiales pero sus consecuencias son de carácter propagandísticos y generalmente sin fines de lucro. El terrorismo cibernético sin embargo, tiene otra dimensión ya que es una amenaza real y tangible a la seguridad informativa de países y organizaciones internacionales.

Esencialmente el terrorismo cibernético tiene como objetivo generar inestabilidad política y económica a través del uso de la tecnología. El nivel de disrupción que causan éste tipo de ataques puede incluso impactar en la integridad física y mental de los habitantes de un país debido a la gran dependencia que existe hoy en día en los sistemas de información de miles de actividades cotidianas.

La democratización informativa que se ha generado con el acceso casi universal a los espacios virtuales de comunicación, muestra otra cara cuando se dimensionan los flancos de vulnerabilidad que se abren en un espacio tan elusivo como lo es el mundo cibernético. Los esfuerzos para su regulación y monitoreo se han propuesto en diferentes foros y conferencias internacionales, pero estos no han tenido el éxito y el apoyo necesario para plasmarlos en cuerpos legislativos. En realidad, en las sociedades liberales siempre se contrapone el estigma de la libertad de expresión. Sin embargo, el debate y la reflexión deben continuar porque hoy en día el enemigo invisible ya no es un asunto de ciencia ficción. El futuro ya nos alcanzó.