Entre mieles y agaves

Anaberta Cardador Martínez y Blanca I. Maldonado Guevara son profesoras de la Escuela en Ingeniería en Alimentos Biotecnología y Agronomía –ESIABA-, Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. Publicado en el Financiero, 2 de junio, 2016

Al pasar por tiendas de productos naturistas, y aún en el súper, encontramos varias marcas de mieles de agave, justo al lado de las mieles de abeja, de maple o de maíz. Pensamos que no existe nada como la miel de abeja, que ha sido parte de nuestra dieta desde siempre; pero con la moda de los productos naturales, saludables y de bajo contenido calórico, podríamos estar tentados a escoger una alternativa “vegana” como la miel de agave.

La elección se ha vuelto difícil, dadas las diferentes marcas, sabores y precios; y aun es más difícil si revisamos en internet, donde hay páginas que dicen que la miel de agave es peor que el azúcar, ya que provocaba obesidad y además podría ser abortiva; pero otras invitan a probarla con la promesa de ser apta para diabéticos, útil en el control de peso y tener propiedades prebióticas; además de prevenir el cáncer.

¿Cómo puede ser un producto tan bueno y malo para la salud al mismo tiempo? Parte de la respuesta está en las mieles de agave no son un producto único y definido con propiedades idénticas; sino toda una gama de productos; al ser elaboradas con diferentes variedades de agave, principalmente A. tequilana o A. salmiana; que provienen de diferentes regiones; utilizando sólo la piña o bien la piña y las hojas, y aplicando métodos tradicionales, químicos o biotecnológicos; etc. Estas y otras variables hacen que las mieles tengan características diferentes fácilmente perceptibles como color, sabor y consistencia.

Para poder decidirnos por una buena miel de agave, habrá que esperar a que la norma que establece sus propiedades y calidad, se convierta en obligatoria para los productores, y que los estudios sobre sus propiedades avancen y ofrezcan un mejor conocimiento de ella. Mientras tanto, es importante considerar que 1 kg de piña de agave produce aproximadamente 600 ml de jugo y que este a su vez se convierte en 130 ml de jarabe; por lo que hay que desconfiar de las ofertas, por último es recomendable comprar mieles sin sabor añadido, ya que arduo trabajo ha tenido el agave durante años para desarrollar los deliciosos y característicos sabores del producto, para enmascararlos con un mal logrado sabor…a maple.