Fundamentos éticos de las profesiones y la educación universitaria

Por José Fernando Arriaga Cervantes, profesor de Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.  [email protected]

Actualmente la globalización, la diversidad cultural y política, el relativismo moral, la intolerancia, la injusticia y violencia sociales, la inseguridad,  la pobreza, la marginación, el deterioro del medio ambiente, las migraciones, la carencia de una excelente educación, así como la falta de ética en diferentes ámbitos del quehacer humano y que se manifiesta en los indignantes niveles de corrupción e impunidad, entre otros problemas igual de importantes, son aspectos de la sociedad contemporánea que reclaman atención a diferentes sectores de la sociedad en su conjunto. Gobiernos, empresas, organismos de la sociedad civil y ciudadanos asumen diferentes roles y con diferentes responsabilidades frente a esta problemática. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, son un ejemplo de los acuerdos que a nivel global se han tomado para unificar criterios y metas para el desarrollo humano a nivel planetario. Cada sociedad debe aportar lo propio en vistas de una mejor y más justa humanidad. El sector educativo, en todos sus niveles,   juega un rol protagónico y por lo tanto debe enfocar de manera clara sus tareas para el desarrollo de una mejor sociedad, de una sociedad más justa. Los educandos serán eventualmente los gestores de los valores fundamentales para la sociedad. Y no sólo ello, sino que de sus capacidades, de sus competencias, dependerá la gestión de la sociedad en términos productivos, de innovación y emprendimiento.  En particular, es imprescindible e impostergable una renovación de la educación en el nivel universitario que suscite en los nuevos profesionales la convicción del papel que juegan en la mejora de las condiciones de vida de la sociedad, incluidas la dignificación de todos los seres humanos y la promoción de condiciones de vida más justas para todos, además del desarrollo de las competencias propias de las diversas profesiones. Es fundamental que todo profesional sea consciente de que el origen, razón de ser y sentido de la profesión es ético: ofrecer un bien a lo sociedad, el bien interno de la profesión. Curar, procurar la salud y prevenir la enfermedad son las razones de la medicina, su bien interno. De la ingeniería el bien interno es el dotar a la sociedad de la invención tecno-científica que abone positivamente a las condiciones materiales de la existencia humana. Cada profesión tiene su bien interno y es a la búsqueda de ese bien al que debiera dedicarse el profesional cuando ejerce como tal. Esta es en principio la contribución de los profesionales al desarrollo de la sociedad, una manera de participar en la resolución de los problemas que nos aquejan.  Otros son los bienes externos: dinero, reconocimiento, poder, fama. Estos bienes los obtiene el profesional como consecuencia del ejercicio de su profesión, es decir, cuando lleva a cabo acciones orientadas en primera instancia al logro del bien interno. Se entiende que la corrupción ocurre cuando el profesional orienta sus acciones de acuerdo a la consecución de los bienes externos, por encima de los bienes internos.  La educación universitaria debe empeñarse en la formación de profesionales con conciencia ética y que decidan ejercer éticamente la profesión. Ello debe realizarse propiciando la comprensión del sustrato ético de las profesiones (bienes internos y bienes externos) y del daño que hace a la sociedad el anteponer los intereses particulares a lo que requiere la misma sociedad, que por lo demás está ávida de profesionales éticos y no corruptos.