Gestión de riesgo financiero

Publicado en el Diario de Querétaro, 30 de enero, 2016.  Dr. Manuel Espinosa Pozo, profesor de Finanzas del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.       [email protected]

 

Los exportadores están felices, con dólares merodeando los 18 pesos a la venta, cuando hace un año estaban a 14.50, mientras que los importadores están preocupados por lo caro que resulta importar los productos, lo que les ha repercutido en una pérdida de competitividad en el mercado mexicano. Sin embargo, nadie les garantiza que esta situación va a mantenerse en el futuro, por lo que deberán mantenerse atentos a los movimientos del mercado, lo que en muchas ocasiones “quita el sueño”.

Independientemente de los efectos que ésta depreciación en el tipo de cambio puede acarrear a la economía en general, al nivel de las empresas, sus sistemas de manejo presupuestal y toma de decisiones se vuelven más complejos. Además de la permanente necesidad de negociar con clientes y convencer consumidores para lograr ventas de productos, así como la negociación con proveedores para lograr mejores costos y condiciones de pago, ahora hay que incorporar las consecuencias de la variación del tipo de cambio en los precios de sus bienes y servicios y en el costo de sus materias primas y servicios, los cuales paulatinamente se ajustan por el tipo de cambio, y en algunos casos, por el comportamiento de los precios internacionales, derivado de los desequilibrios en oferta y demanda que ocurre con muchas materias primas. La constante para los negocios es la volatilidad en el flujo de efectivo derivado de todos estos fenómenos. ¿Cómo podría un empresario administrar esta volatilidad en su flujo de efectivo? Una alternativa atractiva para dar respuesta a esta pregunta es mediante la gestión de riesgos.

El concepto de riesgo proviene se deriva del árabe “risq” que significa “lo que depara la providencia”, es decir, situaciones ni esperadas ni predecibles, asociadas al peligro, siniestro, pérdida o daño que pueda ocurrir como consecuencia de un evento adverso. Para las empresas la exposición a riesgos implica, entre otras cosas, la posibilidad de incurrir en pérdidas debido que se presenten eventos adversos que reduzcan sus ventas, sus precios o que aumenten sus costos, o bien, la incertidumbre respecto al monto total a pagar en el caso de pasivos en moneda extranjera, o de la cantidad de pesos a la que logrará realizar sus ventas al momento de cobrarle a sus clientes foráneos.

Para fines prácticos, clasificamos los riesgos como propios del negocio y como riesgos externos. En el primer grupo identificamos situaciones derivadas de malas decisiones de negocios, o bien, problemas inherentes a su condición económica y de competitividad que enfrenta cada empresa. En el segundo grupo tenemos aquellos riesgos derivados del cambio en los precios a los que cotizan las materias primas, los tipos de cambio, los eventos adversos que afecten a un negocio y la dificultad de cobranza de créditos, entre otros.

En la primera categoría, los riesgos propios del negocio, por lo general éstos se reducen mejorando las competencias de las personas clave dentro de las empresas, es decir, de quienes toman decisiones, de tal manera que mejora su capacidad para ajustar la orientación de la empresa hacia actividades económicas que le generen valor.

El segundo grupo, al derivarse de fenómenos donde la empresa no tiene influencia, implica la necesidad de analizar con mayor detalle la forma de minimizar o eliminar el impacto adverso que podría tener sobre el desempeño de la empresa. En una primera instancia, se puede lograr una reducción de la exposición a riesgo mercado mediante la diversificación del portafolio de negocio que manejan las empresas. A pesar de ello, algunos riesgos permanecen, por lo que será necesario que se tomen decisiones para administrarlos.Para mitigar esos riesgos, que finalmente afectan el patrimonio de las empresas y/o de las personas, la misma sociedad ha ido desarrollando productos o servicios financieros que permiten tomar dichos riesgos y transformarlos, surgiendo así el concepto del seguro, la fianza, las garantías y los instrumentos derivados. Con el uso de los instrumentos anteriores, los administradores de las empresas pueden reducir el riesgo inherente a sus actividades económicas.

Para mitigar esos riesgos, que finalmente afectan el patrimonio de las empresas y/o de las personas, la misma sociedad ha ido desarrollando productos o servicios financieros que permiten tomar dichos riesgos y transformarlos, surgiendo así el concepto del seguro, la fianza, las garantías y los instrumentos derivados. Con el uso de los instrumentos anteriores, los administradores de las empresas pueden reducir el riesgo inherente a sus actividades económicas.

Parte de los riesgos del segundo grupo pueden ser clasificados como riesgos financieros, es decir, la probabilidad de ocurrencia de eventos adversos que puedan afectar los flujos de efectivo de la empresa, los cuales pueden clasificarse como sigue:Riesgo de mercado: Eventos adversos asociados a fluctuaciones de los mercados financieros. Se distinguen tres tipos:

Riesgo de mercado: Eventos adversos asociados a fluctuaciones de los mercados financieros. Se distinguen tres tipos:

  • Precio: variaciones en el precio de instrumentos financieros tales como acciones, deuda, derivados, etc.
  • Cambiario: volatilidad en el tipo de cambio.
  • Tipo de interés: variaciones en las tasas de interés.

Riesgo de crédito: posibilidad de que una de las partes de un contrato financiero no cumpla con sus obligaciones de pago, afectando con ello el flujo de efectivo de la contraparte.

Riesgo de liquidez o de financiamiento: falta de liquidez de una de las partes de un contrato financiero para asumir sus obligaciones, a pesar de contar con activos (que no puede vender con suficiente rapidez a un precio adecuado) y la voluntad de hacer el pago.

 

Algunas estrategias para mitigar o eliminar riesgos financieros

En el caso del riesgo precio, riesgo cambiario y riesgo de tipo de interés, se cuenta con la posibilidad de negociar con intermediarios financieros instrumentos derivados, tales como los forwards, futuros, opciones, swaps, entre otros; e incluso, con una gestión profesional de riesgos, la posibilidad de combinar algunos de estos instrumentos para generar un producto estructurado que logre minimizar el costo de manejo de estas estrategias de cobertura de riesgos.

El manejo de estos instrumentos tiene muchos años en el mercado. Por ejemplo, una asociación de productores de trigo contrata opciones sobre futuros del trigo en el Chicago Board of Trade (del CME Group), lo que le garantiza un flujo de efectivo complementario cuando el precio internacional del trigo es inferior al precio contratado en la opción, logrando con ello asegurar un ingreso mínimo de la cosecha de trigo en cada ciclo.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para asegurar un mínimo de ingresos derivado de la producción petrolera, adquiere opciones de venta del crudo, garantizando con ello sumar entre los ingresos que reciba de PEMEX y el flujo de efectivo complementario que le correspondería si el precio del petróleo está por debajo del precio pactado de ejercicio de la cobertura.

Para una empresa que tiene un pasivo en dólares, es posible fijar el tipo de cambio futuro, mediante un contrato forward con un banco, permitiendo con ello asegurar el flujo de efectivo que debe pagar, como si la deuda fuera en pesos. Para lograr lo anterior, acordará con el intermediario el tipo de cambio forward al cual podrá comprar dólares en la fecha en que tiene la obligación de pago de su pasivo en esta moneda, sin importar la volatilidad del tipo del cabio del peso con el dólar, ya sea que el peso sigua depreciándose (situación que le sería adversa) o se ajuste apreciándose (situación que le sería favorable). Incluso, si la deuda fuera en moneda extranjera a una tasa variable (determinada por las condiciones del mercado), sería posible negociar un acuerdo de intercambio (SWAP) en el que el intermediario le entregará el importe que deba pagarse en la fecha de amortización de la deuda, a cambio de una cantidad de pesos que no se vería alterada por modificaciones en la tasa de interés o en el tipo de cambio.

En resumen, los empresarios pueden tener acceso a productos y servicios financieros que les permitan compensar los flujos de efectivo que pudieran dejar de obtener (cobros) o aquellos que tuvieran que pagar en exceso (deudas). Sólo requieren acercarse a un especialista en manejo de riesgos financieros para que puedan formular su estrategia de cobertura de riesgos. Algunos bancos cuentan con profesionales que pueden ofrecer estos servicios, pero también hay despachos de asesoría financiera y otros intermediarios prestadores de servicios financieros que pueden ayudarles a diseñar la mezcla de productos financieros que se ajuste a su medida.

Tal y como un médico puede recetarles un tratamiento para conciliar el sueño cuando tienen problemas de insomnio, consideren que si la causa de éste es la volatilidad de los mercados, existe un especialista financiero que puede ayudarles a minimizar el impacto que dicha volatilidad pueda tener en el flujo de efectivo planeado de la empresa y con ello, “conciliar el sueño”.