Humanizar desde la universidad (3): competencias profesionales

José Fernando Arriaga Cervantes es profesor del Departamento de Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected]     Publicado en a.m. el 4 de septiembre del 2016

La educación universitaria está tendiendo en la actualidad al desarrollo en sus estudiantes de competencias propias y específicas de cada área profesional. Las llamadas competencias disciplinares y otras, llamadas transversales, tienden en la actualidad a ser los objetivos de la formación en la universidad. ¿Por qué? Recordemos que la educación basada en objetivos específicos de aprendizaje desarrolla en los estudiantes saberes teórico-conceptuales y habilidades en la aplicación de modelos paradigmáticos en diferentes situaciones, ya sea en el área industrial o de servicios. Estas pretensiones educativas, en cierto modo estáticas, abstractas y con poco contacto con lo real, tuvieron su momento y fueron sin duda pertinentes e importantes. De hecho los estudiantes deben seguir aprendiendo ese tipo de contenidos. Respondían, por supuesto,  a un entorno menos dinámico que el actual. Insistir en una educación orientada solamente por ese tipo de objetivos puede dar lugar a que el egresado, ya como profesional y en mundo donde el  desempeño laboral demanda tareas y desempeños de acuerdo al mundo cambiante y dinámico que nos ha tocado vivir, evidencie ciertas carencias  y dificultades a la hora de resolver ciertos tipos de problemas. Por consiguiente, es imprescindible desarrollar en los estudiantes competencias apropiadas para afrontar adecuadamente los nuevos retos. Hoy, por ejemplo, de lo que se trata es de resolver problemas suscitados en el entorno de la innovación y de procesos de emprendimiento. La determinación de las competencias disciplinares específicas dependerá de la definición del perfil de egreso del estudiante de acuerdo al área profesional. Las competencias que debe adquirir un ingeniero en sistemas digitales no serán las mismas que deberán adquirir un diseñador industrial o un arquitecto. ¿Pero que es una competencia? Una competencia tiene más que ver con hacer cosas que con saber cosas, es decir, tener conocimientos teóricos sobre ciertas materias.  Es un desempeño orientado a la resolución de un reto, un problema, una necesidad o una tarea específica, y llevado a cabo según algunos criterios ideales  de calidad. Además el profesional competente evidenciará la integración consciente de conocimientos pertinentes, habilidades necesarias, actitudes apropiadas y valores que sustenten su práctica. Y esto es lo más importante: esta formación basada en la resolución de retos y en la colaboración, es necesaria para la gestión de los nuevos profesionales que deben ser emprendedores en su ámbito profesional, innovadores, y líderes, y que al final sustenten su práctica en la ética y en valores ciudadanos. Por lo tanto, la universidad debe esforzarse por el desarrollo estratégico de las competencias, transversales, como la de liderazgo, el emprendimiento, la innovación, la perspectiva global, la ética y la ciudadanía, entre otras. Estas competencias suman a la convicción de que la formación universitaria debe orientarse por el más caro y amplio objetivo educativo que es la humanización de la humanidad, es decir, construir un mundo mucho más humano. Por eso es importante reparar más a profundidad en el desarrollo de las competencias más ligadas a este noble propósito. Lo haremos en entregas posteriores en este espacio.