Humanizar desde la universidad

José Fernando Arriaga Cervantes es profesor del Departamento de Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.  [email protected] Publicado en el a.m., el 15 de Junio de 2016.

El relativismo moral, la injusticia y la violencia sociales, la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad,  la pobreza, la marginación, el deterioro del medio ambiente, así como la falta de ética en diferentes ámbitos del quehacer humano, entre otros problemas igual de importantes en el mundo globalizado contemporáneo, son señal de una profunda deshumanización del hombre de nuestro tiempo, al que le urge recuperar, auténticamente, el sentido, la brújula ética que ha extraviado, y poder ser capaz, entonces, de fundar en un nuevo modo de entender la vida humana en todas sus esferas y dimensiones, la vida en este siglo XXI.

La problemática es profunda y seguramente son muchos los actores sociales que deben aportar a la solución de la misma. Uno de los ámbitos que mayor importancia reviste en este sentido es el de la educación. Así, sin olvidar que hay otros ámbitos y actores, como el estado, la empresa privada y las organizaciones no gubernamentales, que también deben ser agentes protagónicos en la gestión del cambio, es imposible pensar en una mejora sustantiva del estado de cosas de la humanidad sin una educación que tenga como objetivo primordial la humanización de la humanidad. En particular y a final de cuentas se debe gestar un nuevo profesional.

Hoy no basta con saber cosas, incluso saberlas muy bien. Y no basta, tampoco, aplicarlas, incluso de manera atinada, pertinente y con gran calidad. Hoy es necesaria una disposición y actuación del nuevo profesional que reconozca la dimensión humana de su labor y del gran impacto que podría llegar a tener a través del ejercicio de su profesión en la humanización del entorno en el que vive y se desarrolla. Hablar de dimensión humana y de humanización nos sitúa inmediatamente en el entorno de la filosofía, de la ética y de la ciudadanía. Comprender su significado es tarea de la reflexión filosófica.

En términos concretos es imprescindible una renovación de la educación universitaria que lleve a la convicción, en los nuevos egresados de las universidades, del papel que pueden llegar a jugar en la mejora de las condiciones de vida de la sociedad, y en particular y sobre todo en la dignificación de todos los seres humanos y la promoción de condiciones de vida más justas para todos: una verdadera humanización de la humanidad.