La competitividad en tiempos de crisis

El Dr. Miguel Rocha Romero es Director de la Maestría en Sistemas de Calidad en el Tec de Monterrey Campus Querétaro

En las noticias actuales se aprecia un decremento de las referencias a los decretos del presidente de EUA, Donald Trump, y los múltiples análisis del impacto que ellos pueden tener en el futuro de los mexicanos residentes en México y los que actualmente residen un EUA. Hubo buenas noticias al respecto: llegada de nuevas inversiones por parte de Europa y Asia, mercados para nuestros productos agrícolas en regiones lejanas como el caso del aguacate para los países de Asia. Asimismo, también el peso llegó a robustecerse en la paridad contra el dólar. Sin embargo, es indudable que estamos en una situación de crisis debido al cambio de administración en los EUA y tal vez lo peor aún este por venir.

En general el contexto actual de la economía nacional es de cambios. Sin embargo, existen indicadores clave de desarrollo que continúan constantes (bajos). Así tenemos tres factores principales: seguridad, con altos índices de violencia en una gran parte del país; transparencia, con altos índices de corrupción no sólo en el sector político, que ya no es una sorpresa, sino también en los sectores económico empresariales y los sociales que involucran a la población en general; y educación, con resultados constantemente mediocres en las pruebas de nuestros jóvenes a pesar de los nuevos modelos educativos y sus consabidas reformas. En general, el desempeño de México en estos aspectos ha continuado a la baja en el último sexenio.

¿Cuál es el panorama de nuestro país para mejorar nuestra competitividad y afrontar mejor crisis como la actual? De acuerdo a los datos del ranking 2016 de competitividad mundial, México ocupa la posición 57, lo que representa un estancamiento general en los últimos diez años donde su mejor posición es la 52 (2007) y la peor es el lugar 66 (2011). Si comparamos resultados de los últimos diez años de estos 3 indicadores (seguridad, transparencia y educación) con los resultados de competitividad se ve una fuerte relación positiva, es decir, son causa directa del estancamiento competitivo. ¿Cómo es que México ha crecido económicamente a pesar de este estancamiento?  La respuesta es compleja pero sin duda, parte de la respuesta recae en nuestras capacidades, que al ser reactivas o pasivas pueden perderse muy fácilmente: cercanía al mercado más grande del mundo, bajos costos de mano y mente de obra, recursos naturales amplios y fácilmente explotables por empresas extranjeras. Esta época de crisis puede servir para que México se una como nación, desarrolle planes a largo plazo y haga realidad su gran potencial; sin embargo, mientras estos indicadores de desarrollo no sufran cambios esto no será posible. Y está en nuestras manos, no en la de los gobernantes o empresarios sin responsabilidad social, el lograr dicha diferencia para hacer de México un país altamente competitivo.  La tarea está allí, esperándonos para atacar de frente y en equipo.