La criptomoneda, el blockchain y la democracia: el futuro de dos instituciones en crisis

Elsa Ontiveros es profesora del Departamento Humanidades y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. enontiver@itesm.mx

Nos acercamos al 2020 con una gran desconfianza en las instituciones que nos rigen y en las que confiábamos desde el siglo antepasado. La crisis del 2008 que varios economistas le atribuyen a la avaricia, con su rescate de bancos usando impuestos y sin ningún banquero encarcelado. El escándalo de “Panama papers” que deja en claro los sistemas legales de acumulación de capital y revela los usuarios de estos sistemas, personajes que van desde el ámbito deportivo hasta el político internacional, nos dejan con un descontento de comportamientos erráticos. Todos queremos un cambio, sin embargo elegir algo totalmente nuevo o extremo no es necesariamente la solución.

Uno de los cambios que reta al sistema económico actual son las criptomonedas, siendo el ejemplo más conocido el Bitcoin ($19,261 MXP). El dinero digital no es nuevo, inicia en Holanda hace mas de 20 años, cuando había robos nocturnos de efectivo a gasolineras que debían de permanecer abiertas, siendo la solución el comprar tarjetas pre-pagadas. Este sistema evoluciona a una empresa que se llamaba Digicash, quienes acordaron vender su producto exclusivamente a los bancos. El siguiente método de dinero digital exitoso fue Paypal, que permitía transacciones de persona a persona, no necesariamente de empresa a empresa o entre bancos. Cabe mencionar que Paypal se impulsa con plataformas de compra/venta digital como el gigante eBay justo cuando las ventas por internet se intensifican.

Más adelante aparece Bitcoin, y lo particular de esta moneda alternativa es su sistema tecnológico de soporte. En este caso el blockchain (o cadena de bloques) es un sistema digital incorruptible en el que la información encriptada nunca se puede borrar, solo se le pueden agregar registros. Hasta ahora es el método mas seguro que se ha creado para compartir información en la red, el Bitcoin lleva un registro del capital de intercambio por transacciones basadas en línea. Es importante reconocer el blockchain como un nuevo sistema de compartir información de manera segura, por lo que se exploran diferentes proyectos bajo este sistema, uno de ellos son las votaciones directas.

Técnicamente, en 2017 ya no sería necesario una institución que garantizara elecciones transparentes si pudiéramos pasar el sistema democrático bajo blockchain. Si logramos mover nuestros sistemas bajo blockchain, el sistema democrático sería mucho mas transparente y ahora sí podríamos movernos a un “gobierno lean”. Sin corrupción, sería mucho más sencillo eficientar actividades gubernamentales y recortar la ineficiente burocracia. Conclusión, el blockchain no es solo para mover recursos, es para mover información en la red de manera segura… los límites de su uso son amplios.