¿La empresa debería despachar sus mercancías de comercio exterior sin el uso de un agente aduanal?

Carolina Tena Arce y Norberto C. Rodríguez González, profesores de Departamento de Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.

En México, de manera histórica, el agente aduanal es la persona que ha sido autorizada por ley para realizar los despachos de importación y exportación de las empresas, fungiendo como responsable solidario y como representante de la empresa ante la aduana de nuestro país. De esta manera, se convierte en un garante y representante de la empresa ante la autoridad aduanera. Sin embargo, en el mundo, esta situación es diferente: las empresas tienen la posibilidad de realizar ellas mismas su propio despacho aduanal sin contratar los servicios de un tercero, conociéndose este esquema como “despacho directo”.

Ahora bien, a través de la reforma de la ley aduanera mexicana en diciembre de 2013, se creó la figura del representante legal aduanal, abriendo la posibilidad de que un empleado postulado y contratado por la empresa, con conocimientos técnicos de comercio exterior, pueda realizar las importaciones y exportaciones a nombre de su apoderada; esto quiere decir, utilizando su nombre como representante legal de la misma. De esta manera, México le da entrada a la tropicalización mexicana de la figura antes mencionada “despacho directo” de mercancías.

Con el despacho directo, México se alinea con la tendencia global de facilitación y competitividad aduanera ya que las empresas pueden reducir sus costos y tiempos logísticos. Recordemos que vivimos la era de transformación de las aduanas. La figura de éstas pasó de ser un promotor de restricciones a la entrada o salida de un país por un colaborador para que la integración económica mundial prevalezca y crezca.

El despacho directo promete ser una de las mejores prácticas de comercio exterior en nuestro país. No obstante, su creación hace algunos años, no ha sido realmente explotada ya que al día de hoy existen menos de sesenta autorizaciones de representante legal otorgadas por el SAT desde que se abrió esta posibilidad.

Las razones por las que no se ha multiplicado esta figura son: la falsa creencia de que el despacho aduanal es sumamente complejo, que el despacho directo conlleva riesgos inmensurables para la empresa, así como la comodidad de mantener el status quo.  No obstante, los agentes aduanales deberían ver este esquema como una oportunidad de colaboración, no como competencia, porque ni todas las operaciones, ni todas las aduanas son susceptibles de manejarse con un representante legal. La figura puede ser un traje a la medida para operaciones documentales que no requieren un cruce físico por una aduana así como también para las exportaciones cuya gestión y riesgo son menos complejas que las importaciones.

El agente aduanal nunca dejará de existir, pero la figura del despacho directo llegó para quedarse. México está adoptando diferentes figuras en pro del crecimiento económico de la economía y del fomento a la inversión e intercambio comercial y esta es una de ellas.