La tragedia griega

Alejandra Vilches Murillo, directora del programa de Administración Financiera del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro                [email protected]

Tal y como si fuera una de las obras literarias de Homero, esta historia (basada en la vida real) inició con un personaje en ruinas (Grecia) siendo salvado por el héroe (Alemania) al sacarlo de su miseria y de una grave depresión (financiera). Sin embargo, esta historia no tuvo un final feliz, ya que el mencionado personaje salvado de la desgracia, conoció a una nueva persona que le prometía la luna y las estrellas (Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia) y de repente se niega a entablar, tan siquiera, una simple conversación con su pasado héroe.

La historia real es que a días de que la deuda de Grecia venciera (de €240 mil millones), el nuevo gobierno izquierdista en el país helénico se negó a cumplir con el esquema de pagos de la deuda que previamente fue pactado. Alemania, siendo el principal afectado (y Portugal e Irlanda, sintiéndose ofendidos al cumplir ellos con el esquema de pagos y nunca poniendo “peros” como lo hace Grecia) se había negado rotundamente a negociar la deuda. Hasta aquí, podemos declarar que Grecia suena como un país quejumbroso que por ser deudor, simplemente no quiere pagar. Pero si analizamos que la pesada carga de deuda lo ha llevado a bajar su PIB en un 26% en 5 años, con un mercado bursátil excesivamente volátil (con caídas de 9 y 11% en solo dos días consecutivos), con serios problemas de desempleo, bancos en el precipicio, o con recortes de gastos que los llevará tarde o temprano en una agudísima depresión, nos lleva a cambiar nuestra reflexión de hasta que punto un sistema flexible de deuda puede ser la salvación para Grecia.

Después de que este país decidió entablar negociaciones y ser rechazado una vez, esta semana Alemania también reflexionó en la grave situación de su deudor y pactó cambiar el plazo de vencimiento a cuatro meses más. Aunque en la propuesta de Grecia no se ha visto exactitud de cómo pagará su deuda, por lo menos estamos viendo que el personaje que alguna vez estuvo a punto de la quiebra, por lo menos ya le toma la llamada a su antiguo héroe. De no tener un final feliz esta historia, podemos hablar de una crisis grave en la zona Europea que a todos nos puede arrastrar y llevar de vuelta al 2008. Pero esa es otra historia.