Lecciones del referéndum de Escocia

Dra. Marisol Reyes Soto, profesora del Departamento de Relaciones Internacionales,del Tecnológico de Monterrey Campus Queré[email protected]

El referéndum es un mecanismo de participación ciudadana que tiene como propósito fundamental someter a votación popular un acto importante de gobierno o una Ley. Hace unas semanas, la opinión pública internacional mostró gran interés en el referéndum que se llevó a cabo el 18 de septiembre en Escocia. Lo que estuvo en juego en esa consulta no era un asunto menor para el Reino Unido y para otras latitudes del mundo en donde soplan vientos nacionalistas.  Concretamene la pregunta  que respondió la ciudadanía fue: ¿Debería ser Escocia un país independiente?…En otras palabras, la consulta implicaba ni más ni menos que la separación de Escocia de las otras tres naciones que forman a ese país, es decir, Inglaterra, Gales, e Irlanda del Norte.

Finalmente, el resultado oficial determinó que el 55.3%  de los electores votaron por mantener la unión, en tanto que el 44.7% votó por la independencia. La realización de este ejercicio de consulta ciudadana fortaleció la democracia británica porque atendió la demanda social en un tema complejo pero crucial para la legitimidad del gobierno. Por primera vez se registró una participación electoral del 84.5% mientras que en las elecciones regulares la votación más alta no había alcanzado el 60%. También un aspecto refrescante fue la alta participación de los jóvenes que pudieron votar a partir de los 16 años.

Las lecciones de un proceso que parecería ser tan lejano para México no son pocas. La reforma político-electoral promulgada este año en nuestro país dio origen a la Ley Federal de Consulta Popular. El artículo 4 de esta Ley menciona que: “La consulta popular es el mecanismo de participación por el cual los ciudadanos ejercen su derecho, a través del voto emitido mediante el cual expresan su opinión respecto de uno o varios temas de trascendencia nacional”. Más adelante el artículo 5 aclara que el tema de trascendencia nacional propuesto por los ciudadanos la resolverá la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con esos candados  seguimos estando a merced de las decisiones y negociaciones de las elites políticas. Esto, sin contar con otros obstáculos como la obligación de que al menos un número equivalente al dos por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores (18 millones de personas) solicite la consulta. Evidentemente, los partidos políticos son de las pocas entidades que disponen de los recursos y logística para cumplir con esta disposición titánica.