Nadie está contento

Publicado en El Financiero, 26 de enero, 2016.   Alejandra Vilches Murillo es directora de la carrera de Administración Financiera del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro       [email protected]

Desde que se gestó la crisis financiera más reciente, la economía no ha tenido un momento de optimismo. La depreciación de monedas de economías emergentes, precios a la baja de commodities, mercados bursátiles sin sustanciosas ganancias son prueba reciente de que el panorama no ha mejorado del todo.

Lo más difícil en este caso no es saber qué medidas correctivas tomar, sino cuando. Un ejemplo es la reciente alza en las tasas de interés. Para controlar la inflación, la FED decidió dejar el rango de 0.0 a 0.25% para subirlo 0.25%. Mucho tiempo se discutió cuando era el momento indicado para hacer este movimiento, ya que el implementar esta medida en tiempo incorrecto, significaría un recorte en la liquidez que el mercado tanto necesitaba. El momento que decidió la Reserva Federal fue el pasado 16 de Diciembre, señalando que la economía ya estaba en mejores condiciones. México, siguiendo el ritmo marcado por su vecino del norte, subió un día después a 3.25% su tasa (0.25% de incremento) con lo cual busca frenar un poco la salida de dinero de inversiones, resultado de la volatilidad mundial que hay en los flujos de capital. Aunque pareciera que es el momento exacto, los efectos en la población no son del todo buenos, pues puede haber un impacto inmediato en fuentes de financiamiento de corto, mediano y hasta largo plazo. El cerrar la llave al dinero en la población, impacta directamente a las empresas, creando un círculo vicioso donde habrá recortes en los bolsillos de todos.

Nadie está contento, pero “es lo que se tenía que hacer”. Nadie, ni Yellen, ni Carstens, tienen la fórmula secreta para tener a todos girando de la felicidad, pero por lo menos, hacen todo lo posible por que el barco no se siga hundiendo. Nuestra tarea ante tal marea, se centra en tomar decisiones informadas: Revise las condiciones de sus créditos, haga preguntas, cuestione las letras chiquitas y trabaje en equipo con su Banco. Recuerde, las medidas las toman los grandes y las consecuencias las sufrimos los chiquitos.