No sé ni donde estoy

 Publicado en el a.m., 24 de enero, 2016. Alejandra Vilches Murillo, Directora del Programa Académico de Administración Financiera en el Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro           [email protected]

 

“No se ni donde estoy” es una respuesta muy frecuente cuando se hace la pregunta “¿en qué AFORE estás?”

Aunque suena como ignorancia disfrazado de inocencia, la verdad es que asusta el desconocimiento del tema. Según datos de Julio Méndez, CEO de OLD Mutual, de cada 100 personas que hoy tienen 30 años, al cumplir la edad de retiro (65 años), el 61% dependerá económicamente de sus familiares, amigos o de la caridad.

Todo se relaciona con el aumento en la esperanza de vida (en 2010 en México era de 73 años, para el 2040 se espera que sea de 78 años) aunado de jóvenes que no desean tener hijos. Si sumamos la poca cultura financiera que se ha impartido en nuestro país, tenemos la receta para el desastre financiero cuando comiencen las jubilaciones bajo la nueva ley del IMSS. Adoptamos la idea de que cuando viene la jubilación, viene la pensión, pero bajo la ley del Seguro Social de 1997, aquellos que comenzaron a cotizar después de este año, ya no son acreedores de la pensión que el Gobierno Federal otorgaba, si no les serán pagados los fondos ahorrados dentro de la AFORE hasta que esos recursos se acaben.

El meollo del asunto es que 1) los fondos sean suficientes para sostener a una persona mayor 2) al momento del retiro los recursos se manejen de manera óptima. Para el punto uno, es esencial saber qué AFORE está manejando sus recursos. ¿Qué rendimientos, qué opciones, en qué instrumentos se puede invertir? Es básico que también pregunte de qué se tratan las aportaciones voluntarias; pida directamente con un ejecutivo de su AFORE que le hagan un pronóstico de cuánto recibirá al mes cuando se jubile, y cuando vea el número, se sentirá muy inspirado a realizar aportaciones voluntarias de inmediato. Para el punto dos, desde ahora revise cómo ha administrado el dinero y como puede mejorar esa gestión. Haga sus gastos pensándolos como inversión a largo plazo, ya que la administración de sus recursos dictará el estrés que tendrá en su vida adulta aumentando la certeza y seguridad de su vida futura.