Poder fabricar vs el poder de fabricar

Rodrigo Chávez Heres, director de la carrera Licenciatura en Diseño Industrial del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.                [email protected]

Comprar una máquina de impresión 3D es una excelente oportunidad pero un mal negocio. Hoy en día se nos presenta como lo más próximo a la teletransportación de objetos, con la particularidad que al viajar por la red, su propiedad intelectual es tan vulnerable como el resto de la información. Desde esta experiencia deberíamos proponer nuevos modelos de negocio para esta y otras tecnologías donde el medio, no es el fin.

En el último año en Querétaro ha habido un crecimiento del 50% de las empresas que ofrecen el servicio de impresión 3D buscando hacer negocio y quizá lo sea por algún tiempo. Los costos del equipo continúan siendo “altos” pero  pensando en la ley de Moore, esto seguramente pasará muy rápido, permitiendo que “cualquiera “ pueda imprimir desde casa. Por esto, planteo la diferencia entre el poder fabricar vs el poder de fabricar. México ha tenido durante años la posibilidad de fabricar desde artesanías hasta turbinas aeroespaciales. El poder fabricar es algo que no es nuevo, y hay quienes ven en él un negocio cuando realmente no lo es. La fabricación es el verdadero poder, ya que esta conlleva a haber encontrado, decidido y desarrollado un producto, que para el diseño industrial significa mejorar la calidad de vida del ser humano. El poder fabricar es solo una posibilidad y nos limita a la maquila, a la espera de encontrar alguien que quiera usar el recuso para la fabricación.

Para tener el poder de fabricar hace falta un elemento indispensable que sin éste, ninguna materialización tiene sentido y ni futuro. El diseño, y es aquí donde está la gran oportunidad para todos, basta prender la televisión o revisar las redes sociales para enterarnos de los retos con los cuales deberíamos estar lidiando.

Muchos de estos, como lo cita el filósofo español J. Antonio Marina, son conflictos eternos. Desde los orígenes de la humanidad, el hombre ha tratando de resolverlos, y hoy no es la excepción. La diferencia es que tenemos la posibilidad de aprovechar la tecnología para utilizar los recursos al máximo. P. Diamandis nos tranquiliza con una positiva visión futura de abundancia, título de su libro (Abondace).

Justo de eso se trata, de aprovechar al máximo el recurso a través del diseño, proponiendo soluciones que resuelvan necesidades y no que generen más problemas. No deberíamos pensar nuevamente utilizarlo solo para el negocio o capricho de unos cuantos. El tiempo nos dará las respuestas pero la historia no termina aquí, apenas comienza.