Profesionales éticos desde la universidad

José Fernando Arriaga Cervantes es profesor del Departamento de Humanidades del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.  [email protected]          Publicado en el Financiero, 06 de junio, 2016.

Hoy en día la globalización, la diversidad cultural y política, el relativismo moral, la injusticia y violencia sociales, la inseguridad,  la pobreza, la marginación, la carencia de una excelente educación sobre todo de nivel básico, el deterioro del medio ambiente, así como la falta de ética en diferentes ámbitos del quehacer humano entre otros problemas igual de importantes, son aspectos de la sociedad contemporánea que reclaman atención a diferentes sectores de la sociedad en su conjunto y en particular del sector educativo universitario.

Es necesaria una renovación de la educación de este nivel que lleve a la convicción en los nuevos profesionales del papel que juegan en la mejora de las condiciones de vida de la sociedad, incluidas la dignificación de todos los seres humanos y la promoción de condiciones de vida más justas para todos. ¿Y qué es lo primero que debe quedar claro en la conciencia del profesional? Debe quedarle claro que el origen, razón de ser y sentido de la profesión es ético: ofrecer un bien a lo sociedad.

Se conoce como el bien interno de la profesión. Ya sabemos que curar, procurar la salud y prever la enfermedad son las razones de la medicina, su bien interno. De la ingeniería el dotar a la sociedad de la invención tecno-científica que mejore las condiciones materiales de la existencia humana. Cada profesión tiene su bien interno y es a la búsqueda de ese bien precisamente al que debiera dedicarse el profesional cuando ejerce como tal. El modo ético de realizar esta búsqueda lo determina el código de ética de la profesión. Otros son los bienes externos: dinero, reconocimiento, poder, fama. Estos bienes los obtiene el profesional como consecuencia del ejercicio de su profesión, es decir, cuando lleva a cabo acciones orientadas en primera instancia al logro del bien interno.

La corrupción ocurre cuando el profesional orienta sus acciones profesionales de acuerdo a la consecución de los bienes externos, por encima de los bienes internos. En una sociedad que requiere de profesionales que coadyuven a la dignificación del ser humano y a la promoción de la justicia social, lo que menos ayuda es la existencia de profesionales corruptos. Por lo tanto la educación universitaria debe empeñarse en la formación de profesionales con conciencia ética y que decidan ejercer éticamente la profesión. Ello debe realizarse  propiciando la comprensión del sustento ético de las profesiones (bienes internos y bienes externos) y del daño que hace a la sociedad el anteponer los intereses particulares a lo que requiere la sociedad, que por lo demás está ávida de profesionales éticos y no corruptos.