Relevo en la ONU, mujer y mexicana

Joel Angel Bravo Anduaga es profesor del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro [email protected] Publicado en el a.m., el 29 de mayo, 2016.

El 31 de diciembre de este año Ban Ki-moon terminará su cargo como Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la carrera para sucederlo ya ha empezado. Por primera vez, la posibilidad de que una mujer ocupe el mayor cargo administrativo de ese organismo se vislumbra de manera más clara que en otras ocasiones.

Irina Bokova, de origen búlgaro y actual directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés), se podría considerar como una de las candidatas más fuertes. Sin embargo, Natalia Gherman de Moldavia o la ex primera ministra neozelandesa, Helen Clark, sin contar con los candidatos masculinos están en la contienda. A los anteriores nombres se agrega el de Susana Malcorra, canciller argentina, y quien ya recibió el apoyo de su presidente. La candidata argentina ya está en campaña y busca cerrar filas especialmente con los países latinoamericanos, para conseguir un apoyo regional. Por su parte, México podría tener una representante en Alicia Bárcena, actual secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y quien ya ha expresado su interés en ocupar la Secretaría General de la ONU.

En caso de que se concrete la candidatura mexicana, se vislumbraría un choque de trenes a nivel regional, como lo sucedido en 2005 entre los candidatos mexicanos y chileno cuando se enfrentaron para ocupar el cargo de secretario general de la Organización de los Estados Americanos. Hay que recordar que al final, el candidato mexicano Luis Ernesto Derbez declinó en favor del chileno José Miguel Insulza.

Se presentan dos muy interesantes expectativas. La primera es que una mujer sea, por primera vez, secretaria general de la ONU; la segunda es que una mexicana pudiera ocupar el citado puesto. Ojalá que las expectativas se hicieran realidad. A nivel global, se daría un gran impulso a la equidad de género y sería un ejemplo a seguir para gobiernos, instituciones e incluso familias. A nivel nacional, la candidatura de Bárcena podría ayudar a volver a posicionar a México en el escenario diplomático mundial. La cobertura mediática, sin duda, aumentará en los próximos días y semanas.