¿Ruralizar las Ciudades?

 Rodrigo Pantoja, director de la carrera de Arquitectura del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.                                                                   [email protected]

Si las ciudades constantemente colonizan las zonas rurales, ¿deberían los campos agrícolas intervenir las ciudades?

Antiguamente existía una estrecha relación entre la agricultura, el urbanismo y el paisajismo a través del cultivo de plantas medicinales y alimenticias en los parques para el autoconsumo. A partir de la Revolución Industrial, las ciudades incrementaron su población dejando la producción de alimentos exclusivamente para las zonas rurales.

En años recientes, se han incrementado los huertos urbanos en América Latina, Estados Unidos y Europa. Estos proyectos son consecuencia de factores sociales, económicos y ambientales.  Una de las principales razones de la ruralización de las ciudades, es la seguridad alimentaria de asentamientos marginados. Estos huertos comunitarios, además de fomentar la cohesión social, también generan empleos e ingresos para las familias.

Las crisis financieras y políticas, son una causa para la incorporación de la agricultura en entornos urbanos. La ciudad de La Habana, se ha convertido en un modelo por su producción alimentaria debido al bloqueo económico que ha sufrido en los últimos años. También, durante la Segunda Guerra Mundial, ciudades europeas como Londres, Viena y Berlín crearon los Jardines de la Victoria ante la escasez de comida.

La conciencia ambiental también es una motivación para la creación de huertos comunitarios. La agricultura en las ciudades puede ser  un instrumento estratégico para mejorar la calidad ambiental de las poblaciones a través del uso inteligente de desechos orgánicos y el reciclaje del agua.

Otros beneficios de la agricultura urbana es el enverdecimiento de las ciudades, su capacidad de suturar los remanentes urbanos, la creación de espacios públicos y la oportunidad de introducir el sector agrícola como parte de las actividades colectivas de las localidades.

Si la producción de alimentos se lleva a cabo en las ciudades, es factible que el almacenamiento, transportación y comercialización de estos víveres estén más cercanos a sus consumidores. Ayudando así a la economía familiar y la reducción de energéticos en su refrigeración y distribución.

Las ciudades están evolucionando. Existen nuevos retos y realidades y es determinante reconsiderar el modelo de la ciudad sostenible. Ojalá la ruralización de las ciudades sea una mecanismo para mitigar los adversidades sociales, económicas, urbanas y ambientales del planeta.