Sobrevivir, vivir bien y buen vivir en Querétaro

Joel Angel Bravo Anduaga, profesor del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro   [email protected]   Publicado en El Diario de Querétaro, el sábado 21 de mayo de 2016.

 

 

Desde hace un tiempo se habla del Querétaro moment. Nuestra ciudad es un polo de atracción en diferentes ámbitos. El crecimiento económico es de los más altos del país; el mercado inmobiliario continúa en expansión; la oferta educativa crece y así podríamos enumerar diversos argumentos para fortalecer este “momento” queretano.

No es el objetivo de este artículo referirse a los problemas y retos a los que se enfrenta nuestra ciudad, que de hecho son varios, pues el crecimiento de una zona metropolitana como la nuestra contiene dos variables que inciden de manera negativa: la cantidad de habitantes y sobre todo la velocidad con la que llegan familias de varias partes de nuestro país e incluso del mundo. Más bien, en este espacio se desea poner a discusión alternativas para crear primero, un imaginario del “vivir bien” y después la concreción de realidades para un “buen vivir”.

Aparecen, y lo seguirán haciendo, centros comerciales de diversas magnitudes y alcances. Marcas de grandes diseñadores ya se pueden adquirir en la ciudad y en el imaginario de gran parte de la población, y en la realidad, esos productos no están al alcance de la mayoría. Sin embargo, se propone plantear la o las posibilidades de pasar del “sobrevivir”, al “vivir bien” para llegar al “buen vivir”.

Lo anterior, no en una cuestión de superficialidad o en un contexto aspiracionista, con base a deudas impagables en créditos, más bien es invitar a la población queretana en imaginar, plantear y crear alternativas de productos que contengan no solamente sobrevivir, sino que se busque un fin último de “buen vivir”. A manera de ejemplo se cita la compra de una botana. Se puede consumir cualquier marca para “quitar el hambre”, pero si desde un principio a la botana, al dulce o a la golosina que se adquiera, se le otorga una visualización de disfrute, de alegría y por qué no de distinción, la situación puede cambiar. En otro momento, en este espacio se hacía referencia a los dulces de Bernal. Una botana de fruta seca nacional, daría un toque claro de buena alimentación, bajo precio y hasta de distinción en el consumidor. Una botana, dulce o golosina podría devenir en un producto Gourmet y sus consumidores estarían ya muy lejos de solamente sobrevivir en el día a día.