Telefonía celular … ¿al borde del colapso?

*El Dr. Alejandro Aragón Zavala es profesor investigador / consultor de la Escuela de Ciencias e Ingeniería, Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.      [email protected]

En los años ochenta y principios de los noventa, en los inicios de la telefonía celular en México, el uso principalmente del servicio se destinaba a voz y algún tipo de datos a través de los mensajes cortos, mejor conocidos como SMS. Con la llegada del Internet a mediados de los noventa el uso de datos en las redes celulares ha ido en aumento. Probablemente hacia finales de los noventas y principio del milenio, la tecnología en los teléfonos celulares aún no permitía que los usuarios pudieran navegar en Internet de una forma tan amigable y rápida como en nuestros días. La llegada de las aplicaciones móviles y el desarrollo de nuevos y mejores teléfonos celulares “inteligentes” permiten que podamos acceder a la red prácticamente desde cualquier sitio en donde nos encontremos a precios razonablemente al alcance de cualquier usuario. A pesar de los enormes beneficios que esto ha traído, la penalización que estamos ya pagando es la congestión de la red misma: no es lo mismo un tráfico solamente de “voz” a un tráfico mucho más complejo y más demandante de ancho de banda de “datos”, con usuarios cada vez más exigentes. Las redes celulares no fueron necesariamente concebidas para esto, y si sumamos la altísima penetración en el uso de celulares que hay en nuestra sociedad, los niveles de congestión cada vez son más preocupantes. Por ende, no es anecdótico señalar que estamos “al borde del colapso” previéndose que si continuamos al ritmo de crecimiento actual en volumen de datos, para 2020 la red celular será insuficiente para soportar dicho tráfico. Afortunadamente no todo son malas noticias; la comunidad científica y tecnológica hemos reaccionado ante esta situación y a nivel mundial se están buscando y generando mecanismos para lo que se le conoce como “data offload” o algo así como “descongestionamiento de datos”. Uno de los mecanismos más utilizados es Wi-Fi, en donde podemos hacer uso de dicha red cuando estemos en algún “hot spot” y podremos acceder a Internet a través de una vía alterna. Sinceramente no creo que el ritmo de uso sobre todo de datos en los usuarios vaya a decrecer en los últimos años, así que será sumamente interesante ver qué alternativas se nos ofrecen para poder hacer uso de esta super-vía de la información en donde estemos, a la hora que estemos. La viabilidad está en la mesa; faltará que se pongan de acuerdo las autoridades reguladoras y los proveedores del servicio. A final de cuentas, “el cliente manda”, ¿o no?