Tras la huella del consumidor

 

Dra. Dulce Saldaña Larrondo, profesora del Departamento de Mercadotecnia y Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.[email protected]

Es innegable que todas las empresas desean tener una bola de cristal que revele los secretos más profundos de los consumidores. Hay muchas empresas que nos tienen bien identificados, a lo largo de muchos años nos han estado mirando con lupa, saben cuánto compramos, qué, cómo, dónde, cómo pagamos, cuáles son nuestras debilidades, son capaces de agruparnos por estilos de vida, y conforme a toda esta información generan nuevas necesidades para incrementar nuestro consumo y sus ganancias.

Pregunta: ¿nos conocemos tan bien como ellos a nosotros? Probablemente tengamos nociones de cómo compramos, dónde, qué nos gusta y que no, pero acaso hemos más críticos y nos hemos sentado a analizar cómo es nuestro estilo de vida y sobre todo qué vamos dejando detrás de nuestro consumo.

Para medir el impacto de nuestras compras, hay investigadores y organismos en el mundo que se han dedicado a diseñar herramientas para cuantificar nuestro estilo de vida en diversos contextos.

Hoy día existen 4 tipos de huella que una persona puede utilizar, éstas son: La huella ecológica, la hídrica, la de carbono y la huella de esclavos.

La huella ecológica es el impacto de una persona, ciudad o país, sobre la Tierra, para satisfacer lo que consume y para absorber sus residuos. Cabe mencionar que si continuamos consumiendo al ritmo que lo hacemos necesitaremos más de 2 planetas para darnos abasto.

La huella hídrica se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por el individuo o comunidad así como los producidos por los comercios. Sabía usted que para llegar a un kilo de carne se necesitaron 15,400 litros de agua, o para un kilo de algodón se requieren 10,000 litros.

La huella de carbono permite cuantificar la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), medidas en emisiones de CO2 que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la comercialización de un producto, dicho análisis abarca todas las actividades de su ciclo de vida. P.e., por cada hora de ver la televisión está lanzando 270 gramos de CO2 a la atmósfera, la compra de productos naturales y de la región nos ahorraría al año 300 kilogramos de CO2.

La huella más reciente es la de la esclavitud, permite medir en forma aproximada cuántas personas en condiciones de esclavitud trabajan en la fabricación, directa e indirecta, de lo que consumimos. Dice Lucila Rodríguez cuidado con el origen de nuestra ropa de 100% algodón ya que puede ser 100% esclavo. Sin ir más lejos, 1,4 millones de niños se ven forzados a trabajar en los campos de algodón de Uzbekistan cada año.

La medición de las huellas permite hacer un autodiagnóstico sobre el estilo de vida de los individuos y sus familias, son herramientas que pueden ayudar a decidir qué productos y servicios comprar con base en el impacto ambiental y social generado como resultado de los procesos por los que ha pasado. ¿Cuál es tu huella? Mídela en las siguientes herramientas.