Un futuro comprometido para los jóvenes del Reino Unido

José Antonio Hernández Ruiz es director de la carrera Licenciatura en Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected]. Publicado en El Diario de Querétaro el 02 de Julio de 2016.

La decisión del Reino Unido de salir de la Unión Europea después de 43 años puso a prueba a la democracia de forma única y excepcional. El BREXIT (British Exit) fue un referendo abierto a la población del Reino Unido para votar de manera democrática sobre su permanencia o eventual salida de la Unión Europea.  Tuvo su origen desde el 2012, momento en el que se cuestionaba si Grecia debía permanecer en la Unión Europea o no. Esto llevo a los ingleses a cuestionar su propia permanencia en este importante bloque económico-político.

Los resultados ya los vimos: 51.85% (17.41 millones) de la población votó a favor del Brexit, mientras que el 48.15% (16.58 millones) votaron por permanecer en la Unión Europea (Bremain). Las consecuencias no se hicieron esperar, ya que David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido, presentó su dimisión un día después de los resultados obtenidos. Nos sorprenderá conocer que él mismo se comprometió a realizar este referendo en 2015 en las elecciones parlamentarias. Por otro lado, hemos sido testigo de cómo las bolsas de valores del mundo sucumbieron ante tal decisión en el viernes negro del pasado 24 de junio.

Los hechos allí están. Las evidencias son contundentes. Pero como mexicanos, ¿qué nos debe llevar a la reflexión este evento histórico? Son varios temas de los cuales se puede hablar. Uno de los más importantes es que la población Inglesa hizo uso del ejercicio democrático para sostener un ideal. Si bien la mayoría votó a favor del Brexit, debemos entender que lo que motivó fuertemente esta decisión fueron los adultos mayores de 65 años, ya que tres de cada cinco votantes decidieron favorecerlo. Esta decisión deja un precedente muy importante en la historia democrática del Reino Unido, pero lo más grave es que las consecuencias económicas y políticas que enfrentarán los jóvenes del Reino Unido. Los temores están siendo confirmados, ya que esta generación de jóvenes y las futuras generaciones, se enfrentarán a problemáticas de movilidad, empleabilidad y migración que jamás imaginaron confrontar.

Seguimos siendo testigos del resurgimiento de un nacionalismo proteccionista, en donde estos ideales, para muchos egoístas, pasará una factura muy cara a las próximas generaciones de jóvenes, en donde tendrán que vivir con este modelo al menos las próximas 4 décadas. La juventud actual y futura del Reino Unido ha perdido los grandes beneficios de pertenecer al bloque comercial-económico-político más completo y robusto de nuestro planeta, entre ellos la incuestionable ventaja de la movilidad para trabajar en cualquiera de los 27 países que quedan en dicho bloque. Muchos serán los costos de oportunidad y retos para estas nuevas generaciones de jóvenes técnicos, profesionistas y emprendedores, ante un mundo en donde se confunde y debate entre el nacionalismo-proteccionismo, la seguridad de “casa” por encima del bienestar colectivo, vertiendo argumentos egoístas y racistas, y la falsa ideología de la seguridad que pueda ofrecer un proteccionismo sentimental y nostálgico.

México cuenta con una gran ventaja denominada bono demográfico. Hacia el 2015, de acuerdo al INEGI, México contaba con 24.9% de su población (29.9 millones) entre la edad de 15 a 29 años. México sigue siendo un país de jóvenes y seguirá conservando este bono por las próximas 3 décadas. La democracia y políticas económicas y sociales de nuestros gobiernos en sus distintos ámbitos, deberá centrarse en beneficiar a los jóvenes actuales y a las futuras generaciones de jóvenes. El Brexit nos enseñó a entender que las democracias no son perfectas, sino todo lo contrario. La globalización y falsas ideologías llevan a los ciudadanos a tomar decisiones no siempre razonadas, informadas o bien comprendidas, en donde los costos lo cargarán jóvenes y las futuras generaciones que no tuvieron la oportunidad de escoger esta condición que les fue impuesta. Es por ello que las decisiones que se establezcan en la parte política, económica, social y comercial de nuestro país deberán considerar aquellas generaciones que vienen debajo de nosotros y más aun las que están por venir.  Aprendamos de estas experiencias y evitemos tomar decisiones por puro sentimentalismo nacionalista. El futuro está en nuestras manos, y no debemos comprometer a las futuras generaciones con malas decisiones que tomemos en el presente.