¿Y si nos olvidamos de lo ajeno y nos ocupamos de lo nuestro?

Joel Angel Bravo Anduaga es profesor del Departamento de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Querétaro.  [email protected]                    Publicado en “El Financiero” el 19 de septiembre del 2016

Ya pasaron los Juegos Olímpicos y a los deportistas mexicanos no les fue muy bien. Terminó la ronda de grupos en el proceso de calificación al campeonato mundial de futbol y, en su último partido, nuestra selección empata con Honduras en el estadio Azteca, situación que tiene en el ojo del huracán al entrenador de la selección mexicana mayor de futbol. Igualmente, la muerte de Juan Gabriel, una de las figuras más representativas de la música popular mexicana, no hace más que aumentar la escasez de noticias positivas en el imaginario nacional.

Esta colaboración inicia con asuntos deportivos y de interés popular, para no abrumar al lector con los análisis derivados de la reciente visita de Donald Trump a nuestro país y de la negativa de Hillary Clinton de visitar México antes de las elecciones estadounidenses; además de no contribuir a las diversas interpretaciones de los recientes cambios en el gabinete del presidente Peña Nieto.

Más bien, se prefiere invitar al lector a enfocarse en lo que tiene en su entorno inmediato. Por ejemplo, la familia, el trabajo y las posibilidades que siempre ofrece el escenario más próximo, el de nuestra vida diaria. Si se enfoca la atención a lo local encontramos no solamente buenas noticias, sino elementos alentadores para seguir creando e implementando ideas diferentes.

Hace unos días, una nota de este periódico hacía referencia a que las urbes del Bajío están en el top ten de competitividad a nivel nacional. Como vecino de la Ciudad de Querétaro me conforta que se tengan esos indicadores en la región. No obstante, y seguramente porque soy profesor, lo que me lleva a un nivel más elevado del confort es estar en la primera fila en la concepción de ideas, de su planificación y en varios casos de su instrumentación hecha por jóvenes estudiantes mexicanos, tanto de la institución en donde laboro, como de tantas otras que muestran a un México más ocupado en crear alternativas que preocupado por los malos resultados deportivos y/o los problemas que entidades externas desean compartir con nuestro país.

Amiga y amigo lector, lo invito a observar, a escuchar y a valorar lo que sus hijas, hijos, vecinos, amigos, etc., le proponen. Sea receptivo a las ideas y a las soluciones que seguramente siempre han estado ahí, pero que quizá nunca usted les había dado una verdadera y real importancia.